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ES EL MEJOR LANZADOR DE PESO DE LA HISTORIA

Casinos: “No me llames ciego, llámame David”

  • Va a por su cuarta medalla de oro

     

    Lo último que quieren los deportistas paralímpicos es despertar compasión y David Casinos es un claro ejemplo de ello. «No me llames ciego, llámame David», dice el atleta valenciano con vehemencia. No ha tenido una vida sencilla, pero es difícil encontrar a una persona con más vitalidad y más optimista que él. «Todos los días sale el sol, y si no sale, ya me encargo yo de sacarlo» es su leitmotiv.

    Esa forma de afrontar la vida es la que le hizo salir adelante cuando perdió la visión con 26 años, como consecuencia de una retinopatía diabética. Cuando tenía 11, en una visita rutinaria al oftalmólogo, saltó la primera alarma: la enfermedad se estaba desarrollando a pasos agigantados. Y el diagnóstico no falló. Con el tiempo y, a pesar de las numerosas operaciones, acabó perdiendo todo rastro de luz de sus ojos y su vida dio un giro de 180 grados.

    Empezar de cero
    Dejó su trabajo en una multinacional e ingresó en el centro Castell Arnau de Sabadell, donde le enseñaron a empezar de cero: a moverse por la calle, coger los medios de transporte, manejarse con el bastón… «Recuerdo cómo lloraba mi madre. Yo me quedaba en el centro interno. Entrábamos grupos de 10 ó 12 personas con diferentes historias de vida y con una situación distinta. Solamente teníamos una cosa en común, algo que nos igualaba a todos: que éramos ciegos», decía en el documental Una luz diferente, que trata sobre su vida.

    Allí comenzó a labrarse un nuevo futuro y, sobre todo, a hacer tareas que se convirtieron en un reto, como cocinar, planchar, doblar la ropa, usar el ordenador o leer braille.

    Hoy lleva una vida normal, pero el camino no ha sido fácil. A su regreso a Moncada (Valencia) desde Barcelona pidió ser vendedor de cupones de la Once, porque no tenía ingresos y no quería depender de su familia. También quiso recuperar su afición favorita: el atletismo. Siendo vidente llegó a ser internacional en lanzamiento de martillo y en la actualidad es considerado el mejor lanzador ciego de peso de la historia, tras conquistar el oro en Sidney, Atenas y Pekín.

    En Londres va a por el cuarto. «Parece fácil pero es muy complicado mantenerse arriba. Conseguir el cuarto oro es un sueño y he trabajado mucho para lograrlo, pero también hay mucha presión porque todos hablan de él».

    A David no hay nada que se le resista y se atrevió incluso a comentar un derbi valenciano de fútbol, entre el Levante y el equipo che para Radio MARCA junto a Mista y al periodista David Blay. Porque para el que fuera el abanderado en los Juegos de Pekín, «la ceguera quedó atrás. Me echo las manos a la cabeza cuando veo a gente que ve perfectamente y está más ciega que yo».

    SUMA 16 metales y aspira a conseguir siete más en Londres

    Teresa Perales puede superar las 22 medallas de Phelps

    • La nadadora aragonesa ha conquistado 16 medallas paralímpicas

    • En Londres compite en ocho prueba. De conseguir medalla en seis igualaría a Phelps, y con una más ya le superaría

      Michael Phelps entró en el olimpo del deporte en la piscina del Aquatic Center de Londres. Allí, el nadador estadounidense agrandó su leyenda al sumar seis medallas -cuatro oros y dos platas-, que junto con los ocho oros de Pekín y la colección que arrastraba de Atenas y Sidney -seis oros y dos bronces- marcaban una cifra histórica: 22 metales olímpicos.

      La cifra aplastaba el récord que había conservado durante cinco décadas la gimnasta soviética Larissa Latynina y se antoja inalcanzable para la mayoría de deportistas, pero apenas un mes después una española la tiene a tiro.

      Teresa Perales, abanderada en la ceremonia de inauguración de esta noche, llega a la capital británica con 16 medallas en citas paralímpicas (cinco oros, tres platas y ocho bronces) y disputará en el mismo escenario que El Tiburón de Baltimore seis pruebas individuales (50, 100 y 200 metros libre; 50 mariposa, 100 braza y 200 estilos) y dos de relevos (4×100 libre y 4×100 estilos). Si lograse subir al podio en todas podría regresar con 24 metales.

      La española resta importancia a este detalle. “Sí, es verdad, salvo por el hecho de que yo no tengo tantos oros”, dice riendo. “En las seis individuales voy a intentar subir al podio y me gustaría también en una de las de relevos, porque es en las que más se disfruta al poder celebrarlo con el resto del equipo”.

      Ya tiene dos medallas: ser abanderada y su hijo
      De momento, antes de empezar, ya cuenta con dos muy especiales: “El ser abanderada y el tener a mi hijo en las gradas”. El pequeño Mariano, de casi dos años y medio, estará en Londres junto a gran parte de su familia. A pesar de su corta edad está emocionado y en el último entrenamiento en Zaragoza le gritaba a su madre: “¡Vamos, mamá, a ganar muchas medallas con la bandera de España!”. “Esto último lo añadió cuando nos enteramos de que iba a ser la abanderada”, revela.

      La nadadora aragonesa, en silla de ruedas desde hace 17 años por habérsele administrado una mala medicación, está deseando ganar el primer metal para “subir a la grada y dárselo a mi hijo, no dedicárselo, dárselo literal porque se la voy a regalar”.

      Llegar en plena forma a sus cuartos Juegos no ha sido fácil tras el ciclo de maternidad. “Es complicado. Al terminar la cuarentena me puse a entrenar y me lesioné porque aún estaba débil. Tuve una tendinitis durante cinco meses y después, poquito a poco, pero siempre con la mente puesta en volver para el Europeo de Berlín y a largo plazo a Londres”, recuerda.

      Compagina la vida familiar
      Para poder compaginar su vida familiar con los entrenamientos al más alto nivel, Teresa dejó hace un año y medio aparcada su faceta política. Antes había ocupado cargos de responsabilidad como diputada en las Cortes de Aragón y directora general de Atención a la Dependencia del Gobierno aragonés.

      Todo por poder llegar a Londres y aquí está, con un calendario agotador por delante, pues compite todos los días, salvo el 2, 5 y 6 de septiembre, pero con la misma ilusión que en sus primeros Juegos, los de Sidney. “Éstos van a ser una pasada”, augura con esa sonrisa que siempre la ha caracterizado y que le ha hecho ganarse el apodo de La Sirena Sonriente que, además, cuenta con el respeto y la admiración del resto de competidores. Fue elegida en Pekín 2007 para el Consejo de Deportistas del Comité Paralímpico Internacional, siendo la candidata con más votos, y ahora se presenta a la reeleción.

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